Neurosis desde la Perspectiva Gestáltica.

Neurosis desde la Perspectiva Gestáltica: Una Desorganización del Proceso de Autorregulación Organísmica.

Introducción:

Como profesionales de la salud mental, nos enfrentamos diariamente al desafío de comprender y tratar la neurosis.

Si bien existen diversas aproximaciones teóricas, la psicología Gestalt ofrece una perspectiva particularmente valiosa, que concibe la neurosis no como una enfermedad estática, sino como una interrupción en el proceso natural de autorregulación organísmica.

Fundamentos de la Psicología Gestalt:

La Gestalt se centra en la experiencia presente y en cómo el individuo organiza sus percepciones en «gestalts» o totalidades significativas.

Un concepto central es la autorregulación organísmica, el proceso mediante el cual el organismo busca satisfacer sus necesidades en interacción con el entorno. Este proceso implica:

1.- Emergencia de una necesidad:

Una sensación o impulso surge en el individuo.

2.- Conciencia:

El individuo se da cuenta de la necesidad y de las figuras relevantes en el entorno que pueden satisfacerla.

3.- Movilización de energía:

El individuo se prepara para la acción.

4.- Contacto:

El individuo interactúa con el entorno para satisfacer la necesidad.

5.- Retirada:

Una vez satisfecha la necesidad, el individuo se retira y se prepara para la siguiente necesidad.

La Neurosis como Interrupción del Proceso.

Desde la perspectiva Gestalt, la neurosis surge cuando este proceso de autorregulación se ve interrumpido o bloqueado de manera crónica.

Estas interrupciones, a menudo aprendidas en la infancia como mecanismos de afrontamiento, se denominan resistencias de contacto o mecanismos neuróticos.

Algunos de los más comunes son:

Confluencia:

Fusión con el entorno, falta de diferenciación entre uno mismo y los demás. Dificultad para expresar necesidades propias.

Introyeción:

Tragar creencias y valores de otros sin cuestionarlos ni asimilarlos.

Proyección:

Atribuir a otros sentimientos o impulsos propios que se consideran inaceptables.

Retroflexión:

Dirigir hacia uno mismo la energía o acción destinada al entorno. Por ejemplo, la autocrítica o la autoflagelación.

Deflexión:

Evitar el contacto directo a través de rodeos, humor o distracciones.

Egotismo:

Sobre conciencia de uno mismo y evitar el contacto espontáneo.

Estas resistencias, aunque originalmente pueden haber sido adaptativas, se vuelven rígidas y automáticas, impidiendo un contacto pleno y auténtico con el presente. El resultado es una sensación de estancamiento, insatisfacción y sufrimiento.

Implicaciones Clínicas:

El enfoque terapéutico Gestalt se centra en aumentar la conciencia del paciente sobre sus patrones de comportamiento, sus resistencias y sus necesidades no satisfechas.

El terapeuta trabaja para facilitar la experiencia del paciente en el aquí y ahora, promoviendo la responsabilidad y la autorregulación.

Técnicas como la silla vacía, la dramatización y la experimentación se utilizan para ayudar al paciente a explorar sus emociones, resolver conflictos y desarrollar formas más saludables de relacionarse consigo mismo y con el mundo.

Conclusión:

La perspectiva Gestalt ofrece una comprensión rica y matizada de la neurosis como un proceso dinámico y evolutivo.

Al enfocarse en la conciencia, la experiencia y la autorregulación, proporciona herramientas valiosas para ayudar a los pacientes a desbloquear su potencial de crecimiento y bienestar.

La neurosis, entonces, no es una patología estática, sino una oportunidad para el desarrollo y la integración.

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